lunes, 16 de noviembre de 2009

Horario infantil o como bufa el viento en Boi


Todos sabemos que ir de excursión con niños es diferente. Los horarios vienen determinados por sus comidas, el ritmo por sus exigencias y el nivel, entendido como dificultad, de la excursión por su presencia.

Este fin de semana nos hemos ido a pasar un par de días en buena compañía al Valle de Boi. La primera vez que se intentó, convocado en julio, fue para el fin de semana anterior a la festividad de la Mercé en Barcelona. Pero hizo un tiempo pésimo y, aunque el insigne club Cecd10  està acostumbrado a salir con niebla, no era buena idea intentar la ascensión al Comaloformo para no ver nada.  Asi que se pospuso hasta este fin de semana. 

Bajaron las temperaturas y el albergue previsto de Erill la Vall estaba cerrado. Ninguna de estas circunstancias nos iba a detener. Hicimos reserva en el refugio que hay en la boca Sur del Tunel de Vielha, para 8 ... y  medio, Aina de 1 añito.

Hay que decir que el refugio es, eso, un refugio. No hay que esperar grandes comodidades ni lujos: una cama blandita, sanitarios y ducha con agua caliente y una zona de cocina-comedor libre. Habitación de 25 camas y una de 10,  ideal  para 8 y medio , que fue la que nos reservaron.  En la de 25 un grupo de estudiantes de Geologia - hay que ver lo que ha cambiado la universidad-  de trabajo de campo.

El sábado de buena mañana los más valientes se levantaron antes del alba para subir el Cim Comarcal del Alta Ribagorça, el Comaloformo de 3029 ms, y tres nos quedamos para hacer lo que pensamos en bautizar  como “la vuelta de los lagos”, una vuelta nada despreciable que se inicia en Cavallers y pasa por el refugio de Ventosa i Clavell. En horario infantil, por supuesto, cuya primera ventaja es que cuando salimos del refugio el sol ya había salido, en el refugio, y el frio era algo menor. No asi el viento y la imagen del pantano, sin que le diera el sol y con gran oleaje, echaba para atrás a cualquiera. Pero seguimos con el plan. 

Al llegar al primer llano, con el rio y sus arroyuelos, Aina, agobiada por el viento frio que nos azotaba se negó a dejarnos seguir la excursión y entendiendo que el bienestar de la pequeña era lo primero volvimos tras nuestros pasos. De todas maneras a ninguno de los tres nos supo mal volver atrás. Bonitos los comentarios de los esforzados excursionistas que, pese al viento, se animaban a dar la vuelta al pantano al  que a esa hora ya le daba el sol de pleno.

Mira ésta si que viaja bien...  – gorro, guantes, forro polar, plumas, capuchón de plástico con frontal transparente para que no le de el viento y tras la espalda del padre bien amarrada a una mochila-sillita. Vaya, dos ojitos cansados en un mundo de ropa de abrigo embutido en una carcasa de plástico.

Claro como la llevan, ya me gustaría a mi ...

 Luego la odisea fue buscar un lugar donde nos diera menos el viento para poder disfrutar con tranquilidad del resto de la jornada.

Digamoslo de forma clara, fue misión imposible. Todo era llegar a un bonito rincón, bajar la vanguardia expedicionaria a investigar y ser abofeteados por una gélida ráfaga de viento. Acabamos en Barruera donde el ayuntamiento tiene una zona de barbacoas con mesas y bancos de piedra en la que, sorprendentemente, el viento era menor, que no inexistente. 

Antes encontramos una pequeña tienda donde comprar algo para comer.

Ya que no nos libramos del viento, id y comprad algo bueno para comer, yo me quedo con la niña. 

Estamos cerrando – nos dice una chica bastante refunfuñada – si teneis claro lo que quereis, podeis entrar.

No, no lo teníamos claro y la cara amenazadora de la chica era un poema, de los malos, asi que cogimos un fuet, un pate con ceps y una barra de pan y salió humo tras nuestros pies. A los pocos segundos la persiana estaba bajada y el chico de la caja salía con su coche como alma que lleva el diablo.

Pudimos disfrutar de una breve comida y durante una horita más o menos jugar con la niña y las hojas y los cubiletes y el libro del payaso y un trozo de cafetera  y un globo hecho con un guante que explotó y una perrita que  pedía que le dieramos un pedazo de lo que fuera... Un sábado de tranquilidad en un lugar bonito y tranquilo... bueno, salvo por el viento. 

Al rato nos refugiamos  en un bar donde, con unos cafes y, sobre todo,  sin viento. Al rato se reunieron con nosotros los valientes; cansados y con las rodillas algo fastidiadas por la bajada del pico.

Por la noche los 6 y medio que quedamos nos fuimos a comer algo caliente y reconstituyente -una buena pizza por ejemplo- a Vielha. 

Ah  y algunos quisieron ver el futbol... aunque no llegaron a verlo entero,  a las 11 PM se cerraba el refugio, gajes del montañismo. 

A la mañana siguiente nada de horario infantil, horario de escaladores que es más benévolo aún. El sol bien alto y ... no había viento! 

Acabamos escalando en Castilloenroy en unas vías facilitas en las que todos los que estábamos probamos a subir. Algunos lo consiguieron, reputados escaladores de diferentes niveles, otras lo intentamos, valientes innovadoras con pies de gato prestados. La zona de escalada fue difícil de encontrar aunque, a veces, te das cuenta de que no solo nosotros tenemos tendencia a extraviarnos.

Habeis venido por lo del parapente?

Mmm ... no.

Como ibais tan convencidos ... –dice, porque no nos conoce ni sabe las vueltas que hemos dado hasta llegar hasta esta pista de tierra

Buen lugar para iniciarse en la escalada, si tienes pies de gatos y quieres iniciarte en un 4°. Pero fue una buena experiencia, o, mejor dicho, una experiencia a repetir. Hasta la pequeña hizo sus pinitos en la escalada... sin pies de gato además, a pelo, bueno, a zapatito.

Despues de comer un poco, una buena lata de Cassolette con sus correspondientes pedacitos de pato calentada en el mini hornillo, nos volvimos a casa. Satisfechos de los dos días pasados en buenísima compañía y esperando repetir... 

Alguien ha dicho Bassegoda?

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